“…la vida que fluye, de la que me invento, la vida que esconde tantos sentimientos…” Florent Pagny – “¿Dónde va la vida?”

.
¿Dónde va la vida, la vida de adentro,
la que va conmigo, la que está en mi sueño,
la vida que fluye, de la que me invento,
la vida que esconde tantos sentimientos?
 .
¿Dónde va la vida, la que hacemos juntos,
la de las miradas, la de las sonrisas, la de los segundos,
la vida más suave, que controla todo,
mi poeta vida al mirar tus ojos?
 .
¿Dónde va la vida, la que deja tiempo,
la de los momentos que saben a vida, la que pasa lento,
la vida con nombre, la vida sin miedo,
la inocente vida de los que podemos?
 .
Pasa un ave sobre el mar,
pasa el río en su caudal,
pasa el viento sin hablar y yo.
Antes que vuelva a pasar, esta vida, se te va.
 .
Se te va la vida, la vida se va…
 .
Fluyeee
 .
¿Dónde va la vida, la vida que impone,
la vida castigo por estar debajo de las decisiones,
la pequeña vida, la que nadie mira,
la que se confunde, la que no termina?
 .
¿Dónde va la vida, la vida que muere
antes que la vida dé las soluciones, la vida que hiere,
la vida sin vida que pasa de largo,
la vida escondida detrás de un milagro?
 .
¿Donde está la vida, la que nos gastamos,
la que merecemos, la que nos debemos, la que nos confiaron,
la vida que vuelve sin dejarnos vida,
la vida del otro, la vida que es vida?
 .
Pasa un ave sobre el mar,
pasa el río en su caudal,
pasa el viento sin hablar y yo.
Antes de que vuelva la vida se va.
 .
La vida se va, se te va la vida, la vida se va.
 .
¿Dónde va la vida? La vida se va.
¿Dónde va la vida? La vida se va.
¿Dónde va la vida? La vida se va…
 .
 .
.
Florent Pagny

 

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“Para no acabar perdido en medio de tanto sin sentido…” Paco Gor – “Encontrar”

Atardecer

Encontrar.

A lo largo del día
y a lo ancho de la noche.

En cualquier sitio donde estés
encontrar algo que sea propio.

El vuelo de una gaviota
sobre la bahía.
La luz del poniente
que juega al escondite
detrás de los edificios.
Un brote de pino
que se fuga del bosque.

Circulan palabras.
Unas son desconocidas;
otras, sucias
de tanto que se repiten.
Hay que limpiarlas con fervor,
se les devuelve su significado
y se colocan dentro
de una frase de nuevo.

Así, encontrar es la manera
de sentir el latido
de la vida.
Y cuando atardece,
cada día, encontrarse
uno consigo mismo.
Para no acabar perdido
en medio de tanto sin sentido.

Pacogor

Fuente:  “Escrito con Sentido”

 

“…siembra sobre suelo bueno, tu semilla…” Manuel García “Venga la vida”

manuel-garcia

“Venga la vida” Manuel García

Venga la vida
deje su canción en la copa de oro
llamada juventud.

Sus estaciones,
cuatro llaves son para abrir
el dolor, el amor, vivir, morir.

Fragua en el fuego
de los nuevos años,
lanzas para todos los venenos;
siembra sobre suelo bueno
tu semilla.

Lave Dios en su llanto tus camisas
y en tu risa tome forma de arrebol
en el gobierno de tus besos
funde su razón el sol
de esta llama que se extingue a prisa:
La vida.

Bebe la vida
líbale a su flor corazón
el candor se resiste a la erosión.

Fragua en el fuego
de los nuevos años
lanzas para todos los venenos;
siembra sobre suelo bueno
tu semilla.

Venga la vida
deje su canción en la copa de oro
llamada juventud.

manuel-garcia-foto-simon-pedro-6

“Sol, antiguo Sol, Padre Inmortal dador de vida y de salud.” (Félix Luna – Ariel Ramírez) – “Oración al Sol” Canta: Mercedes Sosa

oración al sol

Sol, antiguo Sol, Padre Inmortal
dador de vida y de salud.
Desde el tiempo de piedra de la América mía
hoy como ayer escucha atento mi oración.

Danos el maíz que alimenta, el agua que es vida
y la lana que abriga del frío.
Danos la paz, la justicia, el respeto a este pueblo
sufrido que es tuyo y es mío.

Sol, mi Padre Sol, calienta el aire
con tu llama secular.
Que tu fuerza nos llegue corazones adentro
y tu vigor sostenga mi debilidad.

Danos valor para pelear
por lo que es nuestro y nos quieren sacar.
Ayúdanos a derrotar
a los que quieren hacernos el mal.

Que no se apaguen las velas,
que ardan marcando los siglos del Inca y su fe.
Vendrá el ganado, estira las siembras,
desata tus fuentes de leche y de miel.

Vuelva a brillar en su esplendor
Tawantinsuyo, la Tierra del Sol.
Bajo tu luz crezcan en paz
pueblos andinos y pueblos del mar.

Danos valor para pelear
por lo que es nuestro y nos quieren sacar.

Danos el maíz que alimenta, el agua que es vida
y la lana que abriga del frío.
Danos la paz, la justicia, el respeto a este pueblo
sufrido que es tuyo y es mío.

Sol, mi Padre Sol, calienta el aire
con tu llama secular.

Ayúdanos a derrotar
a los que quieren hacernos el mal.

amanece el sol

“…tan débil soy que cantar es mi mano alzada…” Jorge Fandermole – “Canto Versos” (Marta Gómez)

florece

Si pienso en algo para decir,
si pienso en alguien por quien vivir,
si casi nada se tiene en pie
y este segundo ya se nos fue;
si en la mirada dura un fulgor
atravesando tanto dolor
yo canto versos de mi sentir
y los condeno a sobrevivir.

Donde parece el sol no alumbrar,
donde se muere de soledad,
en lo más hondo de esta quietud,
donde ocultó la sangre la luz;
donde agoniza un ángel guardián
y se nos pudre el agua y el pan
yo canto versos del corazón
y los enciendo en una canción.

Canto, canto;
tan débil soy que cantar es mi mano alzada.
Y fuerte canto, canto;
no sé más qué hacer en esta tierra incendiada
sino cantar.

cantar

En lo invisible de la ciudad,
donde se ocultan odio y verdad,
donde las bocas de un niño gris
corren sonámbulas tras de mí;
la infortunada noche que un Dios
arrepentido nos olvidó
yo canto versos de furia y fe
pa’ que me ayuden a estar de pie.

Canto, canto;
tan débil soy que cantar es mi mano alzada.
Y fuerte canto, canto;
no sé más qué hacer en esta tierra incendiada
sino cantar.
Canto, canto;
tan débil soy que cantar es mi mano alzada.
Y fuerte canto, canto;
qué más hacer con palabras deshabitadas
sino cantar.

Jorge Fandermole

CANTO VERSOS

En voz de Marta Gómez:

 

“…Tierra, silencio, justicia, hilar verdad…” Mercedes Sosa – “Puede el Silencio” (Osvaldo Montes)

Tierra,
silencio,
justicia,
hilar verdad.

Salta una astilla del corazón
y salta el aire y salta el resplandor.
El silencio tiene acción
y al fin se abrió.

Dice que viene los que se van
que marchan los que ya no pueden más
Hoy el gris perdió su voz
y el Sol habló.

Puede el silencio cambiar tu voz,
puede la historia cambiar.
Y puede el silencio gritar verdad,
puede el camino cambiar.

Dice en la Luna que esta canción
que vienen los que no pueden gritar.
Viene el viento y viene Juan
y una ciudad.

Salta una astilla del corazón
y viene el aire y viene el resplandor.
Hoy el gris perdió su voz
y Dios habló.

Tierra,
silencio,
justicia,
hilar verdad.

Puede el silencio cambiar tu voz,
puede la historia cambiar.
Y puede el silencio gritar verdad,
puede el camino cambiar.

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Autor: Osvaldo Montes

Interpreta: Mercedes Sosa

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“…el cielo está dentro de uno, y está el infierno también… El alma escribe sus libros, pero ninguno los lee…” (Atahualpa Yupanqui – Pablo del Cerro) “El cielo está dentro de mí” – Interpretada por Enrique Bunbury

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“El cielo está dentro de mí” – Atahualpa Yupanqui

En lo alto de la sierra
me detuve a descansar
Pero sentí que me iba
sin moverme del lugar

Los ojos se me perdieron
sn aquella inmensidad
Y me olvidé de mi mismo
tanto mirar y mirar.

De pronto me ha preguntado
la voz de la soledad
Si andaba buscando el cielo
y yo respondí quizás

El cielo está dentro de uno
y está el infierno también
El alma escribe sus libros
pero ninguno los lee

A veces uno camino
entre la sombra y la luz
En la cara la sonrisa
y en el corazón la cruz

Búscalo al cielo en ti mismo
que allí lo vas a encontrar
Pero no es fácil hallarlo
pues hay mucho que luchar

Por caminos solitarios
yo me puse a caminar
Por fuera nada buscaba
pero por dentro quizás

Libros

“El cielo está dentro de mí” – Interprete: Enrique Bunbury

LibrosGastados

“…a veces por la ebullición de los volcanes que me habitan…” Guadalupe Urbina – GUERRERA

Guerrera - Guadalupe Urbina

GUERRERA

Guerrera que ha peleado muchas batallas
a veces por necesidad, a veces por deseo
a veces por ignorancia
a veces por la ebullición de los volcanes que me habitan.
Como si viniera de Sarmacia o hubiera peleado en Troya.
¿Acaso con el pecho cercenado para acomodarme el arco
en la noche triste de Tenochtitlan?
Acaso con este fuego del centro del universo
que no me permite detenerme y aceptar
que el mundo sigue girando sin mi, tranquilamente.

Arco, lanza, hacha, escudo y casco me derrumban.
No puede ya mi cuerpo con tantos semáforos derretidos
escurriéndose por las alcantarillas.
Quiero que me arrastren los ríos que ya no se devuelven
sobre sus cauces muertos
cauces amortajados para el funeral con coronas de plástico
y llantas Good Year-Firestone.

Piedra de Fuego, eso soy
buscando ansiosamente un río de agua fresca
para apagar la sed del miedo
el hedor de azufre en cada hueco desolado
que se dispara estridente sobre mi camisa.
Batallas candentes las de mi ropa.

Walkiria en la corriente de otros ríos que no son míos
y que viaja a mares de otras latitudes. Perdida estoy.

 musgo


Estoy cansada y no quiero que Aquiles me mate.
No quiero errar por el mundo como el fantasma de una heroína muerta.
Opuse todas las resistencias
tantas que no sé como dejar que el arca de las alianzas penetre mi nido.
Quizá deba preguntarle a Violeta
como es que se va enredando el musguito en la piedra y quedarme quieta
dejar que la corriente me arrastre
y me lleve a los Siete Mares que me llaman o simplemente irme a los montes
lejos de las cajas de seguridad
y las cuentas amortiguadas por el alma de cada cosa que adorna la soledad
del vecindario.

Me mata tu soledad tan llena de autos
tu soledad tan segura de impuestos
me mata tu amor con tanta medida
tu amor de río verdegrís
con palabras oxidadas, enmohecidas, entumecidas
al amanecer, vacías de tanto decirlas
vaciadas sin esencia de la carne, del instinto, la intuición.

Corteza Amarillo


Guerrera no. Yo quiero ser rama de cortez amarillo, coposa
derrochando soles en el humilde aire que respiro
y amarte desde este lado de mi amor
ahora que ya no me importa que digás te amo
porque mi amor está primero que el tuyo
mi amor está por encima de todas las batallas
de todas las distancias
de todos los escudos y los arcos y los pechos cercenados
mi amor sigue su viaje con vos o sin mí evaporándose
y llevando fragmentos de mar a la estratosfera
para soñar con sirenas que llueven amaneceres
como este en que depongo las armas y me retiro.

 

 Guadalupe Urbina

Poema del libro PALABRAS DE LARGA NOCHE.

Guadalupe Urbina - guerrera
Imagen desde https://www.facebook.com/CantautoraGuadalupeUrbina/

“Presiento que el tiempo, tan ágil, tan lento, aprende en la duna a esperar.” Daniel Viglietti “El vals de la duna”

duna

El vals de la duna
no es vals de fortuna
y a veces la luna
con él

bailando desliza
su blanca marea
en mar de Valizas
sin fiel.

Es una balanza
que pesa su danza
y sube a cambiar
de nivel.

Quien ama la duna
sin roce y sin prisa,
es suave caricia
su pie.

No hay rueda que pueda
ni hierro que muela
el polvo nacido
del sol.

La duna bien sabe
que en ella no cabe
el gesto ruidoso
del riel.

Seguro que hubo
un indio que anduvo
dejando en la arena
su piel.

Los lobos marinos
que llegan salinos
recuerdan la orilla,
el ayer.

Presiento que el tiempo,
tan ágil, tan lento,
aprende en la duna
a esperar.

Que el cielo en el viento
detenga un momento,
reloj sin arena,
el vals.
reloj sin arena

De noche el bañado
respira asombrado
sintiendo sirenas
de sal.

Le cuentan las garzas
de plumas tan altas
que son las gaviotas
del mar.

La duna se llueve
si el viento la mueve
porque ella no puede
con él.

Los ojos de arena
llorando de pena
por huellas que cambian
de pie.

duna y huellas

Valiza que sube
con remo de nube
hacia una laguna
de miel,

donde los ombúes
en islas azules
dan sombra en el aire
al clavel.

El vals de la duna
no es vals de fortuna
y a veces la luna
sin él

desnuda desliza
su tierna malicia
en mar de Valizas
infiel.

Daniel Viglietti
“El vals de la duna”

duna y luna

“…¿Y entonces dime qué harás?…” Ismael Serrano y Silvio Rodríguez- “Despierta” —— “La Ratonera” – Amaral —— “¿Qué fue de los cantautores?” – Luis Pastor

Despierta

Sin querer, llegará abril pero oscuro y sin claveles
y tú mirarás los días como quien mira la nieve
caer sobre la ciudad, alunada y siempre hambrienta
y la crisis va llenando de dormidos las cunetas.
Y tú hibernando, ausente, exhausto y sin latido,
vencido por el miedo y la luz de los mercados,
cansado ya, quizá de estar perdido. Perdido.

Cuando el trabajo te escupa cual carozo de cereza
rodarás pendiente abajo. No quedará quien proteja
a la virgen del dragón. Cuando suenen las alarmas
la marea habrá subido acorralándote en la cama.
Despertarás entonces, desarmado y cautivo.
Y como quien regresa a la casa en que fue niño
todo parecerá más pequeño, más oscuro:
el horizonte, la llama y el futuro.
Y entonces dime qué harás.

Despierta,
ya verás, que te están esperando,
paciendo en el portal una reata de pegasos
para cruzar el cielo tras la estrella del vencido
y hacerse las preguntas que exigen estar aún vivo.

Despierta,
has de pintar nuevas constelaciones
para que navegantes extraviados en la noche
encuentren el camino que les acerca al mañana
en el que Prometeo burla al dios y trae la llama.

Que el destino no parió la miseria en la que duermes,
nació de las voluntades de mil hombres y mujeres,
que nada está escrito para siempre.
Despierta.

El invierno llegará, arañándote la espalda,
mirarás el telediario como quien lee un telegrama
que trae pésames y flores. Mientras mascas los silencios
te robarán la memoria nigromantes y usureros.
Aquellos que ahora bailan celebrando la hoguera,
en que arde tu futuro, herido de hipotecas,
de dulce mansedumbre, narcótica ceguera,
herido y desangrado, el futuro aún espera.

Despierta,
ya verás, que te están esperando,
paciendo en el portal una reata de pegasos
para cruzar el cielo tras la estrella del vencido
y hacerse las preguntas que exigen estar aún vivo.

Despierta,
has de pintar nuevas constelaciones
para que navegantes extraviados en la noche
encuentren el camino que les acerca al mañana
en el que Prometeo burla al dios y trae la llama.

Que el destino no parió la miseria en la que duermes,
nació de las voluntades de mil hombres y mujeres,
que nada está escrito para siempre.
Despierta. Despierta. Despierta. Despierta.


Disco: Todo empieza y todo acaba en ti
Letra: Ismael Serrano
Música: Ismael Serrano

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¿Dónde están los músicos? Elogio de Amaral y su ‘Ratonera’

Ismael Serrano

Vale. Quizá no sea obligatorio escribir en todas las guitarras “Esta máquina mata fascistas” a la manera de Woody Guthrie. No es necesario que, como Joan Baez, viajemos a Hanoi bajo el bombardeo implacable cantando “Gracias a la vida”. Pero, ¿cómo no sumarse al activismo en estos oscuros tiempos de orfandad moral? Si hasta Wham cantó para recaudar fondos para los mineros que hacían huelga en tiempos de Thatcher. Aunque fuera en playback.

Preguntaba Silvio Rodríguez a sus compañeros de oficio por las armonías apropiadas para hacer el retrato certero de lo perdido y de lo encontrado.

La búsqueda de una voz propia marca la carrera de todo músico, en su empeño por exorcizar los demonios interiores y exteriores.

La posmodernidad impuso el esteticismo en toda expresión artística. Había que romper con la tradición y abandonar toda idea de compromiso moral como creador. El individualismo nos alejaba de una realidad de la que más valía huir. Transformarla era una utopía inalcanzable así que lo mejor era refugiarse en un mundo propio alejado del resto de los congéneres.

Y en esto vino la Transición.

Lo cierto es que la lucha ya no era por entonces lo que había sido. El propio mayo del 68 había cambiado el paradigma. Prohibido prohibir, el cuestionamiento de la autoridad, las luchas por los derechos civiles. En cierto modo, la juventud abandonaba la tradicional lucha de clases para “sectorizarla” en batallas por otra identidad, menos global, más particular. Pensadores como Tony Judt definen ese cambio de paradigma como algo reaccionario. Al abandonar la identidad obrera la lucha se parcela y se debilita. Y díganme si un ultraliberal no tomaría gustoso como consigna aquel “prohibido prohibir:” la desregulación de los mercados de trabajo o del tráfico de las transacciones financieras nos han llevado hasta donde estamos.

La democracia trajo consigo un nuevo fenómeno cultural: la Movida. La frivolidad se imponía. Romper con el pasado suponía dejar de lado la tradición de lucha, obsoleta ya para algunos ante la prosperidad que inevitablemente la democracia habría de traer. Posmodernidad a ritmo de pop rebelde, emulando la pose punk pero olvidando la impronta reivindicativa de The Clash. Es cierto que fueron muchas las aportaciones culturales de aquel entonces que merecen ser rescatadas, pero convengamos que la Movida no fue tan transversal ni tan épica como la mirada nostálgica nos quiere hacer creer.

En plena fiesta posdictadura se intentó condenar al olvido a los cantautores. Al fin y al cabo en eso consistía el pacto de la transición: en olvidar. El compromiso político en el arte se convirtió en un estigma. Toda canción empapada de ideología era una anacronismo a desterrar. Quedaron algunos restos de naufragio en el rock radical de los 80, pero era música para una minoría rebelde que no se resignaba a perder su identidad de clase obrera y combativa.

Cuando a mediados de los 90 saqué mi primer disco, fueron muchas las preguntas acerca de mi empeño por sacar a relucir mis convicciones ideológicas en las canciones. No me salvé del prejuicio que desde los 80 había quedado instalado en la conciencia colectiva. A día de hoy dicho prejuicio sigue teniendo una fuerza tremenda: gran parte de las críticas hacia una canción como “Papá, cuéntame otra vez…” hacen referencia a su tono nostálgico y, como no, anacrónico. Simplemente porque no se han tomado la pequeña molestia de escuchar la canción. Se trata de una bronca generacional: este es un mundo muy diferente al que habían soñado nuestros padres. Desde una posición acomodaticia, la generación de nuestros progenitores hacía un relato de la transición edulcorado y condescendiente, dejando de lado lo mucho de derrota que tuvo aquel tiempo. No es nostalgia, es ironía. De aquellos polvos, estos lodos o “ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam”.

Al igual que tras el corralito en Argentina, al estallar la crisis en España, la ciudadanía empezó a corear “No nos representan”. “Que se vayan todos” gritaban entre cacerolazos desde Buenos Aires. El desencanto hacia una clase política, cómplice del desastre que nos tocaba vivir, hacía mella en el crédito de toda la clase dirigente. La crisis revelaba el déficit democrático en el que vivíamos y ponía en jaque a todas las instituciones que habían pilotado la Sagrada Transición.

Los movimientos asamblearios, que de forma espontánea convertían la plaza pública en ágora efervescente tras el 15 M, retomaban debates ideológicos abandonados. Si bien aún quedaban algunos coletazos de aquella posmodernidad heredada. “No somos ni de izquierdas ni de derechas” decían algunos, sin explicar en qué momento y de qué manera se había superado ese modelo. El viejo prejuicio “desideologizador” mutaba en uno nuevo: nuestra incapacidad a la hora de diluir nuestra individualidad en el colectivo nos impedía tener representantes claros, referentes. Convenir que alguien nos representa tiene algo de renuncia en favor del colectivo y nuestra generación, a fuerza, además, de ser maltratada por sus representantes políticos, era incapaz de ceder en ese sentido. En el fondo era otra victoria del neoliberalismo: la nuestra es una sociedad atomizada de individuos desencantados incapaces de confiar los unos en los otros .

Habría también que distinguir entre aquellos indignados por un sistema injusto que quieren cambiar y aquellos indignados simplemente por el hecho de no poder entrar en el sistema. ¿Cómo puedo estar en el paro si hablo 4 idiomas y tengo varias carreras?, se preguntan algunos, como si lo indignante no fuera que el paro alcance cotas dramáticas sino, simplemente, que a uno le hayan negado la posibilidad de entrar a formar parte de la élite privilegiada.

En cualquier caso la ciudadanía se movilizó, tomó conciencia, dijo “ya basta”. La gente salió (salimos) a la calle e hicimos nuestra rabia visible.

Pero, ¿y los músicos? ¿Dónde estaban?

El día 23 de noviembre varias “marchas por la dignidad” convergen en Madrid en su defensa de lo público. Coincido allí, leyendo el manifiesto, convocado por la recién creada marea roja (trabajadores del sector cultural), con mucha gente de las artes escénicas, de las artes plásticas. Actores y actrices, directores de cine, escritores se hacen eco de la indignación generalizada y utilizan toda plataforma posible para amplificar la protesta.

Pero, ¿y los músicos? ¿Dónde estamos?

“Tú que representas el pasado haces del presente una ratonera” canta Amaral. Un conocido grupo de pop compone una canción dedicándole toda su rabia a una clase política cómplice del desfalco cuando no alienada e incapaz de dar soluciones a los problemas reales de la gente.

Hay quien lo tacha de oportunismo.

¿No es oportunista precisamente lo contrario? ¿No lo es permanecer al margen de un desastre que se preveía y del que no hemos querido ser conscientes hasta que no ha llamado a las puertas de nuestra propia casa? ¿No es, también, deber del músico hacer la crónica del tiempo que a uno le toca vivir? Grupos como Vetusta Morla se suman a la ira global y la convierten en canción. Otros, como Nacho Vegas, que nunca ha ocultado sus convicciones ideológicas, deciden explicitar más si cabe en sus letras la condena a un sistema podrido.

¿De qué extrañarse? Al fin y al cabo es lo natural. O al menos lo ha sido para muchos músicos que no han dejado de conmoverse ante la lucha y la tragedia ajena aun cuando la previsible crisis no había llegado a su cima.

Algunos periodistas musicales celebran la iniciativa y se hacen ahora la misma pregunta: ¿dónde estaban los músicos? Pero, ¿cuál es la responsabilidad de un periodismo musical que ha caricaturizado cualquier muestra de compromiso ideológico en las canciones? No ha sido precisamente dicho periodismo el que ha alentado el activisimo de mis compañeros de oficio en su obra. ¿Dónde estaba ese periodismo que descubre ahora la grandeza moral del artista sensible a la tragedia cuando el drama estaba huérfano de canciones? Quizá los músicos hasta ahora habíamos fallado en nuestra responsabilidad de escribir el relato de una generación que exige ser escuchada. Pero también es responsabilidad de los líderes de opinión y de la crítica periodística la construcción de un discurso complaciente con un sistema cimentado en el abuso y la injusticia.

A lo mejor convendría revisar el viejo prejuicio posmodernista y entender que ser músico, más aún con la que está cayendo, conlleva también una responsabilidad ética ineludible. Son muchas las generaciones de trovadores tratando de hacer testimonio de un mundo desigual y empeñados en generar espacios de encuentro para aquellos que no se resignan. “Esta máquina acorrala al miedo y lo obliga rendirse” escribió el bueno de Pete Seeger en su viejo banjo. Para eso escribimos canciones al fin y al cabo. Para desempolvarnos el miedo. Para que la rabia compartida se convierta en esperanza.

Sólo queda tratar de encontrar la respuesta a la pregunta que Silvio hacía y dar con las armonías apropiadas para nuestras audaces y politonales canciones, aquellas que nos harán sentir menos solos en un mundo que parece derrumbarse.

FUENTE: http://www.eldiario.es

La-Ratonera-Amaral-Merkel-Obama

¿Qué fue de los cantautores? Luis Pastor le responde con mucho gusto