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Barca del Sol
(Letra y música: Eduardo Gatti)


En la barca del sol que se acuesta
nos subimos cuál diestros marinos,

a viajar por la noche estrellada
a buscar aquel libro perdido hace años.

Con dibujo de pájaros libres,
con la copa abundante de amores,
como peces jugábamos juntos
sin culpas ni errores de gran importancia.

En la proa una rosa de viento,

en el alma una espada y un cálix,
y una esfera de luz que cobije los sueños,
que tú y yo, sabemos son ciertos.

Las celestes moradas ocultas,
nos revelan al gentil arquitecto
que rayó estos jardines perfectos,
que son nuestra cuna y destino final.

Si el temor nos acecha, unámonos las manos,

con las de otros, que ya lo anunciaron
que son muchos donde la esperanza sembró
ese día añorado por tantos,
en que caiga la cruz y reviva el milagro.

Es tan bueno estar junto contigo,

en la nave que surca estas aguas,
el timón y la rosa sin siquiera tocarlos,
nos llevaron, seguros a puerto.

Qué despiertes mi bien y no olvides,

que esta barca sigue navegando,
por el libro y por tu corazón,
que son nuestra cuna y destino final.

Qué despiertes mi bien y no olvides,

que esta barca sigue navegando,
por el libro y por tu corazón,
que son nuestra cuna y destino final.

Estrellas, Caballos, Centellas y Más


(Letra y música: Eduardo Gatti)


Pateándo piedras por el camino, y en edad suficiente de aprender,
sigo adelante, sorteándo espinos y me pregunto de nuevo, que hacer?
si yo encontrara respuestas, cabales, completas,
cerraría puertas y como un sabio, predicaría verdades muertas.

Pero jirones de toda vida, construimos este mundo sobre el mar,

de los amores siempre de ida, tomamos vino que calienta el corazón,
con una rosa en la mano, nos fuimos de fiesta,
y tan humanos, quizás en vano, en la ilusión, restamos la cuenta

Me quedan ganas, áun, de explotar en la luz,
de tu mirada, aunque inasible, de tu emoción y su cruz,
que este camino desierto, se tansforme en paz, de nube blanca,
de noche oscura, llena de estrellas, caballos, centellas y más.

Y como un sol, por un rato, arderé en pasión
y luego sentir, los peces, en blanca ascensión,
dame tu mano, aprieta firme,
que seamos uno en esta canción.

Por la mañana, por la ventana,
se muestra el cielo nuevo a nuestra costa,
se van los días y por las calles nos dividimos en el loco afán
y todo huele a tu imagen, transpira el amor,
y el suave lecho, ya inexistente se desvanece en suave dolor.

Me quedan ganas, áun, de explotar en la luz,

de tu mirada, aunque inasible, de tu emoción y su cruz,
que este camino desierto, se tansforme en paz, de nube blanca,
de noche oscura, llena de estrellas, caballos, centellas y más.

Y como un sol, por un rato, arderé en pasión
y luego sentir, los peces, en blanca ascensión,
dame tu mano, aprieta firme,
que seamos uno en esta canción.
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