Tejedoras de sueños

POR YOLANDA JB / DOMINGO 26 NOVIEMBRE 2006 EDUCARUECA

En algún lugar del mundo y en todas partes.

Creemos
en un mundo donde quepan muchos mundos, con sus matices, sus colores,
sus diversidades, sus miradas, sus músicas y sus olores. Creemos en la
palabra que convoca los sueños, los trenza, los interpela, los suma,
los transforma. Nos interesan las semillas que germinan las ideas y no
tanto quién las tiene. Es por eso, que nosotras,Tejedoras de Sueños,
podemos ser cualquiera de ustedes. Nuestras palabras, canciones,
poemas, afirmaciones, presencias, interrogaciones, no van a tener ni
rostro, ni nombre. Porque el anonimato no es un acto de cobardía sino
de afirmación. Porque el poder ya nos enseñó demasiado a competir, a
dirigir, a dividir, a castigar, a juzgar, a menospreciar, a subyugar, a
someter, a odiar, a violentar, a renunciar, a pensar por las otras y no
con las otras. Porque no necesitamos sentirnos importantes por las
ideas que generamos. Porque, como el pasamontañas de ustedes, lo
fundamental es que somos mujeres con capacidades, ideas y palabras que
aportar y aportarnos y no que nombres tenemos. Y porque las mujeres
hemos tenido que vivir demasiado la invisibilidad de la negación, el
rechazo y la exclusión y a pesar de eso y desde la resistencia
cotidiana, nos hemos llenado de sabiduría, estrategias, creatividad e
inteligencia para construir caminando ese mundo donde quepan muchos
mundos. Las mujeres hemos sido siempre y seguiremos siendo
imprescindibles para la lucha. Las mujeres sabemos de resistencias. Y
nuestro anonimato quiere visibilizar esa fuerza que es de todas.

Nos
llamamos Tejedoras de Sueños. Como idea que convoca y nos convoca. Las
mujeres sabemos de tejidos. Y no sólo los de algodón. Las mujeres
tejemos afectos, solidaridades, inteligencias, resistencias,
comunidades, proyectos, cuidados, creaciones, mundos, desde la
sabiduría de la inclusión, la riqueza del matiz, el gesto, la
diferencia, lo sutil. Y lo hacemos a través de las herramientas
aprendidas de nuestras antepasadas, nuestras abuelas, nuestras madres,
nuestras hermanas: los sueños, los saberes, los abrazos, las risas, las
caricias, las melodías, las ideas, las palabras. Herramientas que hemos
generado y utilizamos a pesar del juicio cotidiano al que somos
sometidas, a pesar de la molestia que genera nuestra originalidad,
capacidad y autonomía. Herramientas que revuelven, nos revuelven, nos
modifican porque sabemos que somos hijas e hijos de un sistema injusto
que nos ha impregnado las pieles y los modos de violencia. Y debemos
romperla con la palabra que sueña, que nos pregunta sobre nosotras y
nosotros mismos para transformarnos.

Tejemos sueños. Porque
soñar es alimento de la vida. Esa de la que tanto sabemos. Cuando
soñamos construimos esos mundos con matices y colores. Soñar es el
alimento necesario como el agua a la milpa, como parte de la tierra y
la naturaleza. Todas las luchas tienen su sueño, todos los sueños
tienen su lucha. Cuando soñamos, somos libres y aprendemos la necesidad
de caminar. Cada paso caminado es un sueño realizado donde es difícil
borrar la huella. Debemos romper el cerco a nuestros sueños que nos
quieren imponer los enemigos de la vida. Porque cuando soñamos nos
hacemos fuertes para lanzar nuestros pasos al esfuerzo colectivo de
tejer una realidad donde la alegría, el baile, el apoyo, la justicia,
el amor, la unidad, el respeto, la creación, la locura sean los pilares
fundamentales que sostengan nuestro mundo. Desde ya, desde ahora, desde
nuestro día a día, con nuestras amistades, nuestros compañer@s,
nuestras relaciones, nuestras luchas, nuestros trabajos, nuestro
entorno. Sueños atrevidos y no complacientes para quién no quiera
mirarse a fondo y destruir todo aquello que en su interior mate la vida
y los sueños.

Aportaremos nuestra palabra desde nuestras
herramientas, nuestro accionar y todos los medios que nuestro soñar nos
diga. Lanzaremos ideas al viento con la intención de que aporten,
agiten, rompan, generen, fertilicen y penetren en los poros de la piel,
limpien y ayuden a su muda. Como las serpientes. Le apostamos a
mudarnos y mudar el mundo. Transformarnos y transformar el mundo.

A
nuestras antepasadas, nuestras abuelas, a pesar de resistir y crear,
las convirtieron en páginas en blanco y su historia, que es la de todas
y todos, nunca fue escrita ni contada; porque después, nuestras
palabras ya se escucharon pero nos convirtieron en un anexo y los
anexos no se leen. Porque nos da coraje tener que insistir en algo ya
demostrado a lo largo de los siglos. Porque ahora ya no vamos a pedir
permiso para ser libres. Seguiremos caminando sin rumbo escrito y sin
fin porque tenemos nuestra brújula y nuestra brújula es nuestro corazón
que nos guía, nos encamina y nos da la fuerza para caminar.

Un paso hacia delante,
Tejedoras de sueños


http://sefca.blogspot.com/

Anuncios