¿Cuántos millones
de muertos más habrá en el silencio en esta región de África

mientras
nosotros hablamos con nuestros teléfonos móviles?

Ya va la cuenta
–entre Ruanda y Congo- posiblemente entre 7 y 9 millones.

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Algunas claves para entender lo que está pasando en la R. D. del Congo.

José García Botía/UMOYA

Lunes 3 de noviembre de 2008, por Revista Pueblos

Aquellos
que seguimos ciertos conflictos internacionales durante años
conseguimos algunas claves para entender lo que pasa en ellos que
fácilmente no pueden conseguirse. Debemos trabajar sobre hipótesis que
sólo el futuro confirma o desmiente. Sabemos que las declaraciones
oficiales se emplean usualmente para desviar la atención sobre lo que
está ocurriendo en realidad, y forma parte del juego emplear la mentira
en determinados casos (y en esto como en todo los hay quienes lo hacen
más que otros).

Los
Comités de Solidaridad con África Negra seguimos de cerca la situación
del Congo desde 1991. Siempre hemos tenido interés por tener contactos
directos con religiosos y religiosas españoles y con miembros de
organizaciones locales de defensa de los derechos humanos que nos
contaran qué es lo que estaba pasando en el país. Actualmente tenemos
un grupo de contactos por diversas partes del Congo que nos informan de
los acontecimientos y entre ellos tenemos contactos en el Kivu que
están viviendo lo que aparece en nuestras pantallas de televisión.

Durante los años 1998-2003 la situación de conflicto en
el este del Congo era mucho peor que ahora. De hecho, el miedo de la
población es que se repitan los acontecimientos de esos 5 años en los
que murieron unos 4 millones de congoleños (la cifra que ahora se
baraja es de 5 millones de muertos de 1998 hasta nuestros días). Lo
sorprendente es que durante esos años en los que Ruanda, Uganda y
Burundi invadieron el Congo con cifras que en momentos eran de millón
de muertos por año, esta guerra permaneció totalmente ignorada por los
medios de información. ¿Casualidad o ignorancia? Los hechos vividos por
la población congoleña se asemejan mucho a las atrocidades de los
campos de concentración nazi. Ninguna guerra con tanto muerto tras la
II Guerra Mundial. ¿Por qué fue ignorada por las grandes agencias de
información que al fin y al cabo son las que dictan qué noticia
internacional es importante y cuál no?

Ahora surge la pregunta de por qué están las cámaras
mostrando lo que ocurre. Estas agencias por ahora informan de las masas
de desplazados que huyen de las zonas o ciudades tomadas por el
ejército del señor de la guerra Laurent Nkunda. Parece que el ejército
congoleño es incapaz de frenar el avance de Nkunda y por tanto no es de
extrañar que entre los dirigentes de la política internacional surja la
idea de que la solución para evitar un derramamiento de sangre masivo y
una situación humanitaria catastrófica sea aumentar la cantidad de
cascos azules en el terreno, pues los que hay tampoco les parece
suficiente. Algunos dirigentes europeos barajan la posibilidad de
mandar una fuerza de intervención rápida de la UE para evitar la
catástrofe. Personalmente creo que la intencionalidad de hacer que
ahora sea noticia la situación humanitaria en el este del Congo se debe
a algún motivo oculto que no se hace público y que ahora los que
seguimos el conflicto intentamos de descubrir jugando a las
adivinanzas. En este momento parece lógico pensar que esas imágenes de
masas de gente se muestran para justificar un aumento de cascos azules
o la intervención de esa fuerza de intervención rápida europea en la
que posiblemente habrá un país que la liderará de forma clara
(¿Francia, Bélgica?).

Sumamos a este punto las declaraciones de Javier Solana
a 29-10-2008 en donde alaba a los cascos azules (la misión de cascos
azules se llama MONUC) por su ejemplar comportamiento permaneciendo en
estos momentos tan arriesgados sobre el terreno.

Lo contradictorio es que precisamente en estos días la
población de Goma y Bukavu, las capitales de Kivu Norte y Kivu Sur, han
salido en masa pidiendo que desaparezcan de suelo congoleño todos los
cascos azules. ¿Qué sentido tiene esto?

Otro elemento a tener en cuenta: se nombró en
septiembre al Teniente General español Díaz de Villegas al mando de la
MONUC y el 27-10-2008, es decir menos de dos meses después y
relacionado con todo lo que está pasando, dimite del cargo. Alude a
motivos personales, pero ¿realmente por qué ha dimitido?

La información de nuestros contactos locales dan pistas
para entender algunos aspectos. Nos comunican que hay muchos
testimonios de personas que han visto a cascos azules transfiriendo
armamento a las tropas de Nkunda –es decir a aquellas que están
atacando a la población local y los cascos azules están entre otras
cosas para proteger a los civiles de las torturas, violaciones y
asesinatos de las tropas de Nkunda-. Otros testimonios son de personas
que han visto a cascos azules traficando con oro y otros minerales de
alto valor. Cargando helicópteros de la MONUC de minerales,
helicópteros cuyo destino era la fronteriza Ruanda (y Ruanda es quien
ha creado y mantiene a Nkunda). Otros asuntos similares son relativos a
abusos sexuales de cascos azules a niñas. Pero bueno, podría decirse
que estos son ejemplos aislados digamos de corrupción de miembros
particulares de la MONUC que no tienen que poner en tela de juicio al
comportamiento de la misma como tal.

Acusaciones más graves nos llegan. El comportamiento de
la MONUC cuando hay combates entre el ejército congoleño y las tropas
de Nkunda: si son las tropas de Nkunda quienes vencen en el combate,
entonces la MONUC desaparece; sin embargo cuando el ejército congoleño
está en posición de vencer aparece la MONUC y se interpone entre los
combatientes frenando el avance y evitando una posible victoria final
de las tropas congoleñas. Otras veces lo que hace la MONUC es facilitar
el avance de las tropas de Nkunda: la MONUC ocupa una zona tampón entre
ambos bandos, supuestamente para frenar el avance de Nkunda. Pues en
ocasiones clave ha abandonado casualmente esa zona tampón aprovechando
las tropas de Nkunda la ocasión para hacer un avance sin dificultad de
sus posiciones y tomando por sorpresa al ejército congoleño. También se
ha visto en diversas ocasiones a Nkunda utilizando helicópteros de la
MONUC en algunos de sus desplazamientos.

Pero la situación que ocurrió justo antes de la
dimisión del Teniente General Villegas podría ser quizás la gota que
colmó su vaso de lo tolerable. Ese mismo día por la mañana las tropas
de Nkunda tomaron por sorpresa la base militar de Rumangabo en donde se
encontraba buena parte del ejército congoleño. Fue por sorpresa porque
las tropas de Nkunda iban vestidas con trajes de la MONUC, y los
congoleños, al ver que la MONUC se acercaba se extrañaron, pero no
reaccionaron. Los soldados de Nkunda, cuando estuvieron suficientemente
cerca, abrieron entonces fuego sobre los congoleños matando a bastantes
y provocando una estampida general. El asunto es que ya en junio de
2004, Nkunda tomó la ciudad de Bukavu empleando la misma estrategia:
vistiendo a sus soldados de cascos azules y transportándolos en
vehículos de la MONUC. Si hubiera sido un robo de uniformes, lo lógico
es que los mandos de la MONUC hubieran alertado al ejército congoleño
de que las tropas de Nkunda iban disfrazadas de cascos azules, pero ni
en 2004 ni ahora lo hicieron.

Hace un mes, miembros del ejército congoleño
interceptaron una comunicación de un miembro de la MONUC que estaba
llamando con urgencia a un mando del ejército ruandés y le pedía que
desde Ruanda acudieran refuerzos rápidamente en apoyo a Nkunda porque
el ejército congoleño estaba en una posición de superioridad con
respecto a Nkunda. Además en este tipo de ocasiones –que ha sido más de
una- la MONUC se retira de una de las zonas más o menos fronterizas en
las que está y por ahí pasan las tropas ruandesas para incorporarse en
las filas de Nkunda.

No es de extrañar que si son ciertas estas acusaciones
que nos hacen los congoleños que están sobre el terreno, el Teniente
General Villegas opte por dimitir si ve que le es imposible poner un
poco de cordura en esta situación y estar realmente al mando de sus
tropas. Los cascos azules están favoreciendo una situación en la que
podrían perder la vida cientos o miles de civiles inocentes.

No es de extrañar tampoco que los congoleños concluyan
que la función de la MONUC es evitar que el ejército congoleño no pueda
vencer a Nkunda y que sea éste último en todo caso el que avance en sus
posiciones. Pero ¿a qué viene este lío? Se está jugando con la vida de
miles de personas como si eso no contara para nada.
Para seguir entendiendo el conflicto hay que saber que el Congo es uno
de los países más ricos del planeta en recursos naturales,
especialmente mineros. Oro, diamantes, cobre, cobalto, uranio, estaño y
una larga lista de minerales que posee en cantidades descomunales,
estando en su suelo las mayores reservas del planeta en algunos de
ellos. Especialmente es rico en minerales raros y estratégicos: el caso
más conocido es el del coltán, tan necesario para la fabricación de
teléfonos móviles, portátiles o naves espaciales.
El coltán posee
tantalio, que tiene unas características extraordinarias, pero es muy
escaso en el planeta y todo apunta a que las mayores reservas del
planeta están precisamente en el Congo –en la zona de conflicto-. Si
dejara de salir coltán del este del Congo se colapsaría la fabricación
de teléfonos móviles. Se podría producir un colapso económico
internacional –y más en estos tiempos de crisis-. El efecto que podría
tener sobre las grandes multinacionales del sector de las
comunicaciones podría ser catastrófico pues una parada en la cadena de
producción tal y como están hoy las cosas puede producir una catástrofe
rápidamente.

El peligro que representa el Congo para la economía
mundial es que es potencialmente la China de África, y posee las
mayores reservas del planeta de algunos minerales estratégicos, y en el
caso del coltán se sospecha que casi podría ser el monopolio. ¿Y se
pueden fiar tales temas económicos de esta magnitud, cuya repercusión
puede ser tan grande en la economía occidental en manos de cualquier
dirigente?
Las cosas están en que el coltán y otros minerales importantes están
saliendo del Congo a través de Ruanda (y también oro por Uganda) desde
1998. Y para las multinacionales tal y como están las cosas, el asunto
funciona. Mejor es no tocarlo. El problema está en que todos los
beneficios de esas cantidades enormes de minerales están enriqueciendo
al clan de Paul Kagame que en Ruanda ostenta el poder, que se encarga
de mantener milicias ruandesas de diverso tipo (unas de interhamwes
hutus –si, si, está financiando a las milicias interhamwe- y otras de
tutsis como las de Nkunda).

Por tanto las pretensiones del Gobierno congoleño de
cambiar las reglas del juego, alegando que ha llegado la hora de acabar
con que el único “beneficio” que obtiene el pueblo congoleño de sus
riquezas sea tener a sus niños y jóvenes trabajando como esclavos en
las minas, el asesinato de civiles, la tortura de los mismos, la
violación sistemática de las mujeres… por las mismas milicias que están
sacando los minerales. Es decir que quiere que los beneficios de las
minas sean para los congoleños y no para el clan ruandés, y esto cuenta
con la clara oposición de los traficantes que ahora están controlando
el mercado mundial del coltán y que además están en alianza con el
Presidente de Ruanda, Paul Kagame.

Así pues, atentar contra los intereses del clan de los
traficantes y Kagame supone un riesgo demasiado alto (podrían colapsar
el mercado internacional del coltán) para las grandes compañías ligadas
a las telecomunicaciones (no sólo los fabricantes de teléfonos móviles,
sino también para las empresas ligadas a la telefonía). ¿Y qué
gobernante occidental está dispuesto a apoyar acciones contra Kagame y
los traficantes y asumir el riesgo que esto supondría para la economía?
Otro problema adicional está en que Kagame y su clan del poder ruandés,
juegan muy fuerte. Sus tropas se caracterizan por acciones
especialmente sangrientas y crueles con la población civil. Y sabedor
de su posición privilegiada exige a la comunidad internacional que
todos sus crímenes sean silenciados. Él y su FPR (Frente Patriótico
Ruandés) han hecho auténticas carnicerías en suelo ruandés y congoleño.
Asesinado a cientos de miles de ruandeses –hutus sobre todo- y
congoleños. Y sin embargo se hacen esfuerzos ímprobos para poner a
Ruanda como ejemplo de desarrollo en África. Internacionalmente se
cuida mucho que su imagen se mantenga pulcra. Esto podría explicar cómo
sus tropas han invadido el Congo durante varios años y provocado
millones de congoleños muertos y el asunto no haya llegado a ser
noticia en la prensa internacional.

Otro aspecto a tener en cuenta es que China se ha
quedado fuera de este juego. China necesita devorar cantidades inmensas
de materias primas para mantener en marcha su tren de producción, y el
Congo ofrece enormes cantidades de esas materias primas a precio muy
interesante. El Gobierno congoleño está en una situación de debilidad
extrema: no tiene dinero –y la comunidad internacional no le quiere dar
porque quiere mantenerle débil para que no intente cambiar las reglas
del juego-; su presupuesto escaso no le permite ni pagar a los soldados
que están al frente, ni a veces, abastecerles de municiones. Está
dispuesto a ofrecer a China lo que necesite si ésta le ayuda. Y aquí
empiezan los problemas.

Ya firmaron el Congo y China hace bastantes meses un
contrato de concesión de cobre para China. A cambio China construiría
dos aeropuertos, hospitales, escuelas, autovías… Un acuerdo de varios
miles de millones de dólares en forma más bien de trueque. Tengamos en
cuenta que a causa de la debilidad económica del Gobierno congoleño,
éste no es capaz de defender su territorio ni sus propiedades, y
actualmente las multinacionales europeas y americanas están pagando al
Congo entre un 5% y un 12% de las riquezas que declaran que sacan del
país
(a lo que hay que sumar lo que sacan clandestinamente pues el
Gobierno no tiene capacidad de control). Los chinos ofrecen un 30% de
lo que saquen y esto ha causado pavor.

Durante estos últimos meses el Gobierno congoleño ha sufrido fuertes
presiones occidentales intentando obligarle a que rescinda los
contratos que ya tiene firmados con China, y en el agosto pasado afirmó
con rotundidad que los contratos firmados con China se iban a cumplir.
Y en los últimos días de agosto las milicias de Laurent Nkunda
iniciaron esta ofensiva fuerte con apoyo de Ruanda a la conquista de
los Kivus. Y la MONUC está para vigilar los intereses de la “comunidad
Internacional” (o mejor dicho, en este caso de USA, Reino Unido,
Bélgica, Holanda y otros) y en última instancia obedece las órdenes de
Alan Doss, el Representante Especial del Secretario General de Naciones
Unidas para la República Democrática del Congo, y de nacionalidad
británica y jefe supremo de la MONUC. Por tanto la MONUC no está para
proteger a los civiles –es la constatación más clara de los congoleños-
sino para proteger las reglas del juego, y si en un momento dado el
Presidente de Ruanda exige que la MONUC vaya a otra zona porque quiere
que algunas de sus tropas se metan en el Congo, la MONUC obedece estas
órdenes y se va.

La situación ofrece algunos matices más, que aunque
importantes quizás no sea preciso explicar en este momento para no
hacer el análisis más complejo de lo que ya está expuesto. También hay
otras claves importantes que nosotros ignoramos. Conviene, no obstante,
añadir un último punto. Quizás lo más peligroso –si lo que valoramos
son las vidas de las personas y no el control de las materias primas-
sea que la “Comunidad Internacional” haga lo que está haciendo, en
cuanto a apoyar a Kagame. Kagame se caracteriza también por su
ambición. Parece ser que hay un plan de un clan tutsi, en el que él es
uno de los principales protagonistas, cuyo propósito es en primera
instancia partir el territorio del Congo. Ruanda se quedaría con los
Kivus, en donde está entre otros minerales el coltán. Pero la ambición
parece que no termina ahí: el propósito es ampliar su zona de control
tutsi hacia el norte en dirección a Kenia y hacia el sur. Y si la
“Comunidad Internacional” le concede los Kivus que poseen una riqueza
abismal ¿quién se opondrá entonces a sus designios? ¿Cuántos millones
de muertos más habrá en el silencio en esta región de África mientras
nosotros hablamos con nuestros teléfonos móviles? Ya va la cuenta
–entre Ruanda y Congo- posiblemente entre 7 y 9 millones. ¿O decidirán
pararle los pies a Kagame porque parece que quiere ir demasiado lejos?


José García Botía es miembro de los Comités de Solidaridad con África Negra-Umoya.

DESDE Revista Pueblos

 

Congo: ¿conflicto interno o intervención extranjera?

Tony Busselen

Jueves 27 de noviembre de 2008, por Revista Pueblos

La
guerra en el este de Congo causa estragos. Intervención ruandesa, dice
Kinshasa. Problemas internos congoleños, replica Kigali. ¿Por qué esta
guerra? ¿Por qué ahora? ¿Es Laurent Nkunda un rebelde? ¿Qué intereses
defienden los antagonistas? ¿Vamos hacia una nueva guerra regional?
Mientras tanto, quienes lo pagan son los civiles.

Traducido del francés por Beatriz Morales Bastos

¿Qué ocurre al norte de Kivu-Norte?

Desde que las tropas del señor de la guerra Laurent
Nkunda reiniciaron la guerra el 28 de agosto 250.000 civiles han sido
expulsados de sus hogares. El 28 de octubre, los nkundistas lanzaron
una ofensiva a partir de la región de Virunga y desde el campo de
refugiados en Mugunga. La MONUC [la fuerza de la ONU en Congo, ndlr] ha
reconocido que esta operación ha provocado en un día el desplazamiento
de 45.000 personas, una parte hacia Goma en el sur y otra a Rutshuru y
Kiwanja en el norte.

Los nkundistes han utilizado estas oleadas de
refugiados como escudo humano para acercarse a Goma y ocupar el centro
de Rutshuru y la ciudad de Kiwanja. Los 30.000 habitantes de Kiwanja
han sido testigos de la llegada de las tropas de Nkunda. Lugareños con
los que se ha contactado por teléfono testimonian que el núcleo duro de
las fuerzas nkundistas son soldados y mercenarios ruandeses y
extranjeros bien equipados, que poco después de la conquista de la
ciudad han continuado su avance dejando tras de sí soldados del propio
Nkunda. Jóvenes del pueblo han querido defenderse y han atacado a los
nkundistas con armas tomadas de la comisaría de la policía local. Pero
al parecer los cascos azules acuartelados en Kiwanja dispersaron a los
jóvenes con lo que dejaron vía libre a los excesos de los nkundistas.

Limpieza étnica

En Kiwanja viven muchos miembros de la etnia
comerciante de los Banande, instalados en la región desde hace una
generación o más tiempo. Son originarios de la región de Butembo, al
norte. Ellos han sido el objetivo preferido de los obuses de los
nkundistas. El único hotel del pueblo, el hotel Grefamu, propiedad de
una familia de la etnia de los Nande, ha sido destruido con sus
ocupantes. Cinco mil personas han encontrado entonces refugio junto a
los cascos azules y 15.000 en la parroquia del pueblo. Otros han huido
a la selva. Un primer balance de la masacre era de 217 cadáveres
contabilizados en el hospital, pero por el momento nadie puede calcular
la magnitud real de esta masacre. Unos testigos informan que el 13 de
noviembre las personas que volvían a sus casas iban encontrando
cadáveres ocultos a los ojos de los periodistas.

Casi todas las familias Banande que pudieron escapar a
la masacre han huido hacia la región de origen de Butembo. Pero los
banyabwisha (hutus congoleños) que viven aquí desde siempre no tienen
adonde ir. Bajo la mirada de la MONUC y de las cámaras de la prensa
internacional los nkundistas los han reunido a la fuerza en el estadio
local para hacerles cantar “la gloria del CNDP” [el movimiento de
Laurent Nkunda, ndlr].

¿Quiénes se enfrentan en Congo?

Laurent Nkunda, el peon de Ruanda

Laurent Nkunda es un tutsi congoleño enrolado en el
ejército de Paul Kagame [actual presidente de Ruanda, ndlr] en 1994 en su lucha contra los genocidas hutus.

En 1998 se une como oficial a la “rebelión”
pro-ruandesa, el RCD [Formación congoleña por la democracia, ndlr], en
Congo. Ha cometido varios crímenes de guerra, entre otros, en mayo
de2002 en Kisangani y en junio de 2004 en Bukavu. A continuación se
integra en el ejército congoleño, según los acuerdos aplicados a partir
de 2003. Pero en 2004 emprende una sublevación contra el gobierno
congoleño. Ruanda niega apoyar a Nkunda, sin embargo, muchas pruebas
confirmadas por periodistas, por la Organización Americana de Defensa
de los Derechos Humanos, por Human Rights Watch y por el ministerio de
Asuntos Exteriores burundés contradicen a Kigali. Laurent Nkunda está
financiado por hombres de negocios cercanos a Paul Kagame, como los
hermanos Alexis y Modeste Makabuza, y el hombre más rico de Ruanda,
Tribert Rujugiro. Uganda, aliado de Ruanda durante la guerra de
agresión contra Congo en 1998-2003, lo aprovisiona de hombres y de
material. Además, Uganda ha vuelto a amenazar recientemente con volver
a emprender la guerra a causa de una discrepancia sobre la explotación
del algo Alberto.

La intervención de Ruanda y Uganda está en
contradicción con la Carta de la ONU y las reglas de las relaciones
internacionales que exigen respeto a la soberanía y la integridad
territorial de cada país miembro de la ONU. Ruanda y Uganda son aliados
preferenciales de Estados Unidos y de Gran Bretaña en la región.

La República Democrática de Congo y la SADC

La mayoría de los congoleños votó a Joseph Kabila, el
actual presidente, durante las elecciones. El ejército congoleño está
“en construcción” desde 2003 según un sistema de mezclas de las
diferentes milicias que lucharon durante la guerra de 1998-2003. Esta
mezcla ha sido impuesta por occidente y hace que la división y la
corrupción sigan debilitando al ejército congoleño. Desde 1997 y bajo
Laurent Kabila, padre del actual presidente, Congo se convirtió en
miembro de la SADC (Comunidad de Desarrollo de África Austral). La SADC
es uno de los órganos de cooperación regional más importantes de
África. Entre sus miembros están Angola, Zimbabwe, Mozambique y
Sudáfrica. Los miembros de la SADC tienen un acuerdo de ayuda mutua en
caso de agresión de uno de sus miembros, lo cual hace que una
intervención de las tropas de los países miembros de la SADC al lado
del ejército congoleño sea perfectamente legal y justificada. No es
justo decir que con semejante intervención el conflicto se convertiría
en una guerra internacional porque es Ruanda la que ha agredido a Congo.

¿Cuáles son los retos de la guerra?

Las riquezas locales de Kivu permiten a las milicias, a
Ruanda y a Uganda financiar la inestabilidad y la agresión que hunden a
millones de congoleños en la inestabilidad. Esta situación sólo es
posible gracias a la complicidad tácita de la MONUC, de Estados Unidos
y de los Estados miembro de la Unión Europea.

La cuestión clave para comprender esta guerra es la
siguiente:
¿de dónde procede esta actitud complaciente de Estados
Unidos en relación a la agresión de Ruanda y Uganda, así como la
hostilidad de algunos políticos belgas, como Karel De Gucht, ministro
de Asuntos Exteriores, hacia el gobierno congoleño? La respuesta es
clara. El gobierno congoleño y el presidente Joseph Kabila están en
contradicción con los intereses de las multinacionales y de los
gobiernos estadounidense y europeos.

Existen tres puntos de discordia.

  • Un gobierno demasiado independiente

Congo es demasiado importante para las multinacionales
como para dejar que se desarrolle fuera de la tutela occidental.
Estados Unidos y Europa no aceptan que Joseph Kabila haya constituido
un gobierno en base a una mayoría parlamentaria sin representantes de
los ex-rebeldes pro-ruandeses o pro-ugandeses. A los estadounidenses y
a los europeos les habría gustado un gobierno más híbrido, compuesto de
diversas fuerzas opuestas unas a otras en cuyo seno las diversas
potencias podría reclutar a sus peones.

  • El gran rival chino

Las multinacionales y los gobiernos estadounidense y
europeos han acogido muy mal la firma de un contrato con China sobre el
intercambio de infraestructuras por cobre y cobalto por un total de
9.000 millones de dólares. Se trata de un terremoto en lo que hasta
entonces era el coto vedado de occidente.

  • Contratos revisados y corregidos

El gobierno congoleño ha decidido revisar los términos
de los 60 contratos mineros más importantes. Inaceptable para las
multinacionales occidentales. El Estado congoleño se enfrenta a la
mayor multinacional activa en el sector del cobre: Freeport McMoran.
Según el gobierno congoleño, Freeport ha obtenido de forma indebida la
mayoría de las acciones en la sociedad minera congoleña Tenke
Fungurume. Obscuras maquinaciones redujeron las participaciones de la
sociedad congoleña del 48 al 14 %. Kinshasa da a elegir entre anular y
revisar el contrato. Una blasfemia en la iglesia del neo-colonialismo.

¿Cómo acabar con los genocidas ruandeses?

Sobre la base de la ideología racista de los
colonizadores, durante la colonización se creó en Ruanda la ideología
etno-racista fomentando y desarrollando concepciones y prácticas
discriminatorias que existían en la cultura pre-colonial. A
continuación estas ideas se exportaron a Congo tras su independencia.

Es una ideología que desde 1959 ha hecho posibles las
masacres de civiles tutsis en nombre de la autodefensa de los hutus y
las masacres de civiles hutus en nombre de la autodefensa de los tutsis.
Estados Unidos y Francia utilizaron esta ideología genocida en los años
noventa para llevar a cabo una guerra por el control de África central
a través de fuerzas africanas interpuestas. Washington se basaba en la
Fuerzas Patrióticas Ruandesas (FPR) de Paul Kagame [actual presidente
de Ruanda, ndlr] y Francia apoyaba al ejército del ex-presidente
ruandés Habyarimana y a las milicias Interahamwe responsables del
genocidio en 1994.

En dos décadas esta guerra de africanos interpuestos
entre Francia y Estados Unidos ha costado la vida a más de 6 millones
de africanos en Ruanda, Burundi y Congo. Bajo la dirección del
presidente de Ruanda, Paul Kagame, el FPR de ha convertido en el aliado
principal del imperialismo esta en la región.

Promover un diálogo entre los ruandeses

El odio racista entre tutsis y hutus forma la base del
poder de Paul Kagame. ¿Cómo puede pretender defender a los tutsis
organizando la masacre de civiles hutus en Ruanda y Congo, y causando
la muerte de millones de congoleños?

Mientras que los africanos se matan entre sí se está
sirviendo únicamente a los intereses de las potencias neo-coloniales.

La oposición democrática ruandesa pide un diálogo inter-ruandés. Dicho
diálogo puede aislar a los extremistas propagadores de la ideología
racista tanto en el seno de las FDLR [Fuerzas Democráticas de
Liberación de Ruanda, entre las que se encuentran ex-genocidas hutus,
ndlr] como en el seno del FPR de Paul Kagame. Pobablemente los
ruandeses no podrán realizar solos este diálogo y poner fin a la
carnicería. Necesitarán la ayuda de las fuerzas nacionalistas
congoleñas y africanas. Los europeos demócratas y anti-coloniales
tienen el deber de apoyar a África en esta reconciliación.

Un programa para la paz

Hay que exigir a los gobiernos belga, francés, estadounidense y británico, y de la Unión Europa:

1. Que condenen al gobierno de Ruanda por violación
repetida de la integridad territorial de la República Democrática de
Congo (RDC) y por violación de las reglas del derecho internacional en
lo que concierne a las relaciones entre Estados soberanos.

2. Que reconozcan y apoyen el derecho del gobierno
legítimo de Congo a defender su soberanía y su integridad territorial,
a reforzar a su ejército y a llamar a sus aliados.

3. Que reconozcan el derecho del pueblo ruandés a un diálogo de reconciliación nacional.


Publicado originalmente en www.michelcollon.info

DESDE  Revista Pueblos

https://i2.wp.com/www.veritasrwandaforum.org/imagenes/3.jpg

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