https://i2.wp.com/files.nireblog.com/blogs/angelsmcastells/files/vicentefoto.jpg

Vicente Ferrer, una de las figuras más relevantes de nuestro siglo en
el ámbito de la Cooperación,
ha fallecido en Anantapur, India, donde
trabajó los últimos 40 años de su vida.
http://www.fundacionvicenteferrer.org/vicente_ferrer/

Logotipo

Cuarenta años abrazando intocables

La Fundación Vicente Ferrer cumple 40 años en Anantapur apoyando el desarrollo de los intocables,
el más pobre y marginado sector de la India.
Hoy día la labor de esta organización beneficia a más de dos millones y medio de personas.


Leire Gondra

Espera
un milagro". Así rezaba un papelito colgado de la pared de la pequeña
casita en la que Vicente Ferrer comenzó su aventura en Anantapur hace
ya cuatro décadas. Nunca nadie supo quién colocó aquella nota con una
chincheta pero fue toda una premonición de lo que este catalán puso en
marcha en este distrito de la India: una labor humanitaria basada en la
acción y cuyo objetivo es el de erradicar la pobreza y transformar las
condiciones de vida de los llamados intocables y de otras castas
desfavorecidas. En el recién estrenado 2009 se cumplen 40 años desde
que Vicente Ferrer y su mujer, Ana, comenzaron mano a mano a trabajar
en Anantapur. Eso fue en 1969. A lo largo de todo este tiempo la vida
de mucha gente ha cambiado gracias al trabajo de la Fundación Vicente
Ferrer. Actualmente su labor llega a un total de 2.135 pueblos,
beneficiando a más de dos millones y medio de personas de esta región.
Precisamente. por toda esta entrega, Vicente Ferrer ha recibido este
mes un homenaje en Anantapur en el que el Gobierno español le ha
entregado la condecoración de la Gran Cruz al Mérito Civil.

El
primer contacto de Vicente Ferrer con la India fue en 1952. Llegó al
país como misionero jesuita para completar su formación espiritual y
para trabajar con los más desfavorecidos. Pero su labor generó
suspicacias entre los sectores dirigentes, que vieron en él una amenaza
contra sus intereses y consiguieron una orden para expulsarle del país.
Esto originó que alzaran sus protestas miles de campesinos y de
políticos e intelectuales del país, así como la joven periodista
británica Anne Perry. Ferrer se entrevistó con la entonces primera
ministra Indira Gandhi, que reconoció su labor y envió este telegrama:
"El padre Vicente Ferrer se irá al extranjero para unas cortas
vacaciones y será bien recibido otra vez en la India". Así que, tras
permanecer unos meses en España, Ferrer regresó a la India y se instaló
definitivamente en Anantapur, uno de los distritos más pobres y secos
del país, donde creó la fundación que lleva su nombre junto a su mujer,
Ana Ferrer, que era precisamente la periodista Anne Perry, a la que
había conocido durante una entrevista.

pobreza y marginación
Trabajar con los ‘dálits’

La
labor de la fundación comenzó muy poco a poco. "Había que crear
sistemas de trabajo y adaptarse al medio. La máxima era ser respetuoso
con la cultura y las costumbres del lugar", explica Irune Pascual,
delegada de la Fundación Vicente Ferrer en Euskadi. En sus inicios,
Ferrer comenzó trabajando en pos de los llamados dálits o
intocables, un sector de la población sumido en la pobreza extrema y en
la marginación, y que representa una quinta parte de la población del
país. "Estas personas están fuera del sistema de castas, están
consideradas impuras y son literalmente intocables", afirma Pascual. A
éstos se han sumado dos comunidades más, los grupos tribales y las backward castes, con los que actualmente trabaja también la fundación.

La
filosofía de la Fundación Vicente Ferrer pasa por el hecho de que las
personas de las aldeas "sean soberanas de su propio destino, que ellos
decidan cómo quieren hacer las cosas y que luego sean autónomos e
independientes", destaca Pascual. De hecho, el equipo de trabajo de la
organización en la India está formado por 1.800 hombres y mujeres
naturales de Anantapur, que en muchos casos han sido primero
beneficiarios del programa y se han integrado después a trabajar por el
desarrollo del distrito. "Son personas comprometidas y ese es el gran
éxito; eso es lo que va a garantizar la continuidad de este programa y
el desarrollo de las personas en Anantapur", subraya Irune Pascual.

Esta
organización vela ante todo por la equidad de género, la defensa de los
derechos humanos y la defensa del medio ambiente a través de seis
sectores de intervención básicos: educación, sanidad, vivienda,
personas con discapacidad, mujer y ecología. Así, se trata de poner en
marcha proyectos que hagan que estas personas tengan acceso a una
formación, a hospitales, a una vivienda digna, a agua apta para los
regadíos… "Son personas que parecen no haber sabido siquiera que
tienen derechos, y se ha hecho una labor a través de reuniones de
sensibilización, para concienciarles de que tienen los mismos derechos
que el resto de personas del mundo y que tienen derecho a ejercerlos",
enfatiza Pascual. "La organización lo que hace es apoyar a todas esas
personas para que poco a poco se puedan ir empoderando".

Una labor de concienciación
Empoderamiento de la mujer

La
labor de esta organización ha sido y es ardua. La región es de las más
pobres del país y sus habitantes son jornaleros que habitan en
chabolas, que están supeditados a los terratenientes y que ganan unas
50 ó 60 rupias al día, lo equivalente a menos de un euro. Y si la
trabajadora es una mujer, se lleva la mitad. Es ésta la realidad que
Ferrer está transformando con su labor y con la labor de las gentes
autóctonas. El trabajo arranca con la organización de las aldeas y la
constitución de los Comités de Desarrollo Comunitario, que están
formados por seis hombres y seis mujeres elegidos por las propias
personas del pueblo. Asimismo, son también claves los shangams
o asociaciones de mujeres y de personas discapacitadas, que permiten
una labor conjunta para alcanzar el máximo empoderamiento de estos dos
sectores.

La vida de los intocables es dura. Más
aún si se es mujer. Para una familia india, que nazca una niña es
considerado todo un problema, una carga. La familia debe casar a la
chica y pagar una dote difícilmente asumible por unos hogares que ya de
por sí no tienen nada. Por eso los proyectos de la fundación están
orientados a aupar la figura de la mujer para que su papel dentro de la
comunidad y de la sociedad sea relevante y determinante. De forma
paralela, se celebran reuniones de concienciación con los hombres de
las aldeas para que no vivan ese proceso de empoderamiento de las
mujeres como una amenaza para ellos, sino como algo beneficioso para
todos.

Entre las muchas iniciativas que llevan a
cabo para mejorar la situación de la mujer está, por ejemplo, el
proyecto de desarrollo económico para mujeres a través de la cría de
vacas y búfalas.

La educación es otra de las
claves para el desarrollo. En el año 1969, cuando la fundación comenzó
a trabajar en Anantapur, la tasa de escolarización en la enseñanza
primaria era de un 2%. Hoy es de un cien por cien y con una
finalización con éxito del 95%. En secundaria la escolarización es del
85%y finaliza con éxito el 75%. "Ha habido que trabajar mucho con la
escolarización en la educación secundaria de las niñas porque, en
cuanto terminaban la primaria, los padres, que veían que los centros
estaban más alejados de la aldea, decidían que éstas se quedaran a
trabajar en casa", explica la delegada de la Fundación Vicente Ferrer
en Euskadi. Para dotar de una buena formación a los niños y niñas, la
organización tiene escuelas de refuerzo, cuyo papel no es suplir las
escuelas públicas, sino complementarlas.

proyectos
Sanidad y cultivos

En
el ámbito sanitario, la organización trabaja en dos grandes sectores,
que son la sanidad hospitalaria (VIH, planificación familiar, etc.) y
la sanidad rural y comunitaria. Así, esta red, además de contar con
médicos y enfermeras tituladas en los centros hospitalarios y clínicos,
tiene una figura muy importante en las aldeas. Se trata de mujeres a
las que se ha formado, elegidas por los habitantes de cada aldea. Son
personas de confianza que vigilan las necesidades que hay en atención
primaria: actúan como comadronas, vigilan que el plan de nutrición se
lleve a cabo, vigilan el plan de vacunación, siguen los partos
difíciles… Son mujeres a las que se identifica por su sari verde y su botiquín.

El
cuidado de la tierra es también vital para estas tierras secas pero
tradicionalmente agrícolas. Los proyectos orientados a este ámbito se
centran en crear sistemas de captación de agua a través de embalses y
pantanos de manera que se utilice el agua de una manera racional, con
sistemas de riego por goteo y por aspersión, y diversificando los
cultivos, ya que los habitantes de este distrito tradicionalmente se
dedican al cacahuete, un cultivo que necesita muchísima agua.

"Todas
las religiones, incluso el mismo Dios, están contenidas en la acción
buena en favor del otro", aseguraba Vicente Ferrer. Acción, acción y
más acción. Esa es la clave para la fundación. "Sabemos que la
Providencia ayuda, y de hecho, la Providencia es socia indiscutible de
la organización… Pero nos tiene que pillar trabajando", concluye
Pascual.


La lucha de los discapacitados

Una
persona coja, un ciego o un sordo en Anantapur hace unos años por no
tener, no tenía ni nombre. "¡Oye ciego, ven aquí!". Así se dirigían a
ellos cuando se les llamaba. Nombrando su discapacidad. Incluso los
padres contaban los hijos que tenían sin tener en cuenta al niño o niña
que había nacido con alguna discapacidad. Por ejemplo, si tenían tres
hijos y uno de ellos era ciego, decían que tenían dos hijos… Hoy este
sector se está ganando a pulso el lugar y la dignidad que le
corresponde. "En el año 1995 ningún niño con ceguera o sordo estaba
escolarizado, y las personas de la Fundación Vicente Ferrer iban casa
por casa convenciendo a los padres de que éstos tenían capacidad para
estudiar y que no había que fijarse en la discapacidad, sino en el niño
completo", explica Irune Pascual, delegada de la organización en el
País Vasco. Convencieron a tres familias y arrancaron con una escuela
de primaria con dos niños y una niña. En este momento hay 18 centros.
Este año terminan la secundaria el primer grupo de chavales con
ceguera. En el caso de los que tienen sordera, se ha inaugurado el
primer centro de secundaria, Además, chicas con discapacidades físicas
trabajan en talleres de bisutería y yute. >L.g.

DESDE http://www.deia.com

http://zorbaelbuda.files.wordpress.com/2007/01/de-mujer-a-mujer.jpg

• ¿En qué momento sintió que su vocación se encaminaba a la ayuda de los demás?
Desde que nací, desde pequeño. Este sentimiento creció conmigo.

Recuerdo mis andanzas por los barrios pobres de Barcelona,

introduciendo la semilla del bien y la reflexión a los más marginados.

Anuncios