"de cara a
una dudosa emergencia nacional
y en relación a medidas que podrían
afectar significativamente
la salud de una gran proporción de la
población costarricense
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Cuestionan vacuna contra gripe porcina en Costa Rica

Vacunación masiva costara $12 millones ¿Quién los pagará?

Fuente: Dr. Agustín Paez y otros  | 22/10/2009

San
José (elpais.cr) – Destacados médicos y científicos costarricenses
cuestionan las supuestas bondades de una vacunación masiva, que incluye
ancianos, niños y mujeres embarazadas, con un costo de 12 millones de
dólares, promocionada por el Ministerio de Salud de Costa Rica.


Los cuestionamientos, están
contenidos en una “Carta a la Junta de Gobierno Colegio de Médicos y
Cirujanos”, entidad a la que le solicitan un pronunciamiento sobre el
proyecto de vacunación masiva. Por tratarse de un asunto de interés
público Diario Digital Nuestro País ofrece a continuación:


Estimados señores:


Los abajo firmantes hemos 
estudiado con detenimiento la evolución y el manejo de la “pandemia” de
gripe porcina (AH1N1), y las repercusiones que esto ha tenido y tiene
para nuestro país. Hacemos de su conocimiento la información que
consideramos  cierta, junto con un análisis que en nuestro  criterio
deberán valorar las autoridades de salud y cada ciudadano de frente a
una posible vacunación masiva contra esa gripe en Costa Rica.


1.

Utilizamos  la palabra
“pandemia” entrecomillada porque no es hasta el 2009 que, en relación
con la gripe A, la Organización Mundial de la Salud (OMS), modificó la
definición de pandemia y retiró de ese concepto el criterio de
severidad (BMJ 2009; 339: 3471). El virus AH1N1 es muy contagioso pero
poco agresivo, (menos agresivo que el virus de la influenza
estacional), sin embargo, gracias al artilugio mencionado se aterroriza
a la gente con un término asociado en el imaginario colectivo a
desastre y muerte. (Nota 3 sobre el virus pandémico H1N1 de la OMS del
16-07-09). Tampoco hay indicios de que este virus haya mutado a formas
más agresivas.

Según estudios recientes en la Universidad de Maryland
se considera, según el investigador principal, Daniel Pérez, que este
nuevo virus, domina al virus de la gripe estacional 2009 y tiene todas
las características de un patógeno totalmente adaptado al organismo
humano. Estos conceptos son reafirmados por el Dr. Anthony Fauci,
Director del Instituto Nacional de Alergias e Infecciones de los
Estados Unidos (La Nación, 3-09-09).

Resulta, además, de sentido común
entender que la vacuna que se aplique eventualmente en Costa Rica sería
inefectiva contra un virus que haya mutado a una variante más severa,
puesto que la vacuna que eventualmente se usaría, sería elaborada con
el virus AH1N1 actualmente existente.


2.

La asignación de “pandemia”,
podría ser utilizada para tomar medidas extraordinarias, que
racionalmente podrían ser cuestionables con los conocimientos
actualizados. Esto es particularmente notorio en la subordinación del
principio precautorio en relación con  la seguridad de vacunas al
concepto de pandemia utilizado el día de hoy.

Por otra parte, desde el
año 2005, la OMS, en casos de pandemia, está autorizada a girar órdenes
en vez de recomendaciones. Ignoramos  cuál sería el marco legal en
Costa Rica en ese caso, pero lo que es cierto es que prácticamente
todos los países están siguiendo las recomendaciones que ha dado hasta
la fecha esa organización.

A pocas semanas o meses de una anunciada
vacunación masiva en nuestro país, desconocemos si se ha dado o existe
una estrategia oficial específica para Costa Rica, teniendo en cuenta
los conocimientos actualizados sobre el tipo de gripe originada por
este virus, y acorde a nuestras circunstancias particulares.
Entendemos  que el Ministerio de Salud trabaja en la materia, pero
debería informar e involucrar, por las razones que citaremos  más
adelante, a toda la población costarricense y a la opinión pública en
las decisiones que eventualmente se tomen.

No nos cabe duda de la
imperiosa urgencia y necesidad de la participación, en este proceso,
del Colegio de Médicos y Cirujanos de nuestro país.


3.

Desconocemos cuál vacuna se
aplicaría en Costa Rica. Los Estados Unidos, según sabemos, ya ha
acaparado la presentación de vacuna inhalable, de efectos más
predecibles para el vacunado. Aquí usaríamos la inyectable (alrededor
de 1.8 millones de dosis), a un costo estimado de más o menos $7 por
dosis, produciendo un golpe substancial en el presupuesto de
medicamentos de la CCSS.

Estas vacunas inyectables son producidas por
diferentes casas comerciales, y la mayoría contienen sustancias
potencialmente tóxicas, en la forma de adyuvantes como  el MF59, el
ASO3, y preservantes como el timerosal, sobre cuya  inocuidad ha
habido, por décadas, un fogoso debate.

Se ha buscado una donación de
vacunas con la empresa Novartis, patrocinadora de la experimentación de
vacunas contra el virus de la actual gripe AH1N1 efectuado en la
población de Costa Rica, pero no sabemos cuál sería el prototipo de
vacuna que nos ofrecerían, de concretarse la donación. De todos modos,
debe y tiene que conocer el costarricense el tipo de vacuna que va a
recibir.


4.

De acuerdo a los datos
suministrados por el Centro de Control de Enfermedades de Atlanta , en
los Estados Unidos el 95% de los virus que están apareciendo son AH1N1,
por lo que este virus parece irse convirtiendo en una variedad
dominante, como ocurre usualmente con aquellos que se adaptan mejor al
huésped. Este mismo Centro señala la enorme dificultad de separar, por
pruebas de laboratorio, los casos de influenza AH1N1 de aquellos
producidos por otros virus. Las pruebas sólo son confiables cuando se
utilizan los métodos de  cultivo viral o técnicas usando transcriptasa
reversa en tiempo real, ambos dificultosos y caros.

La Doctora Libia
Herrero, viróloga, señalaba con toda claridad (Semanario Universidad,
16-09-09), que el virus AH1N1 “llegó para quedarse y será, por lo
visto, nuestro nuevo virus estacional.”
Estamos de acuerdo con la Dra.
Herrero cuando sostiene , asimismo, que las autoridades de Salud deben
informar adecuadamente para aclarar el panorama actual , y así 
eliminar el miedo exagerado creado respecto a este  virus.


5.

En un artículo reciente en Al
Día, La Viceministra de Salud afirmó que la vacunación incluiría
inicialmente 25.000 embarazadas y 75.000 funcionarios de salud. Más
recientemente, tanto la Ministra como la Viceministra señalaron (La
Prensa Libre, 5-10-09), que cada costarricense será libre de decidir si
se vacuna o no.
Sin embargo, apuntan, que si algún ciudadano se niega a
vacunarse deberá asumir la “responsabilidad “por no hacerlo, y será
sometido a un “trabajo de convencimiento” para que se vacune.

Esta
estrategia puede ser cuestionada por diferentes razones:

a) Si, como
afirma el artículo, el personal de salud llegará  a vacunar (¿casa por
casa?, ¿en las escuelas y/o universidades?, ¿centros de salud?,
¿clínicas?), y entregará un documento para ser firmado por quien no se
vacune, la inducción, posible intimidación, y coacción serían enormes y
la libertad de elección viciada. No se habla de un período de
suministro de información objetiva, previo a la vacunación masiva,
donde se le expliquen a los costarricenses las ventajas y desventajas
de vacunarse, los posibles riesgos y las dudas sobre el beneficio real.

b) No se conoce de quién será la responsabilidad en el caso de que haya
efectos secundarios debidos a la vacuna
, asunto de la mayor importancia
debido a que sobre estos productos no existe experiencia clínica
alguna. En los Estados Unidos existe legislación que libera a las
compañías farmacéuticas de responsabilidades en estas circunstancias,
medida legal que abona a la sospecha de que existe de parte de los
productores de vacunas temor a las demandas. Como se ha señalado, esta
vacunación podría convertirse en el experimento en seres humanos más
extenso que ha conocido la humanidad,
ya que de los productos que van a
ser usados se sabe poco o nada y jamás se han usado masiva o
comercialmente.

c) Se desconoce cuál prototipo de vacuna será usada en
Costa Rica, y si es una o varias, y el número de dosis. Saberlo resulta
fundamental para anticipar cuáles efectos secundarios, de los
conocidos, serán esperables a corto, mediano y largo plazo, según el
producto elegido.

d) No tenemos aún estudios de costo-efectividad de la
vacunación, ni fundamentación técnica para iniciar una vacunación
masiva en nuestro país, que costará inicialmente más de $12 millones.
Tampoco valoración del riesgo– beneficio de la medida a nivel
individual o poblacional. No se ha establecido, que sepamos, cuál sería
el origen de los fondos para esta medida, ni tampoco el impacto, actual
y futuro, que tendrá para las finanzas del país, y particularmente las
de la CCSS.


6.

La composición de la vacuna es
esencial para medir el riesgo– beneficio de una medida como la que
cuestionamos.

Sabemos que algunas de las vacunas pueden contener  
productos cuya seguridad es dudosa, en la forma de adyuvantes,
particularmente escualeno – MF59 o AS03 o MPL–  o preservantes, como el
timerosal, presente en la Vacuna de Novartis aprobada por los Estados
Unidos para ser usada contra este virus en ese país. La presentación
multidosis de esa vacuna de Novartis, contiene 25 mcg por 0.5 mL.,
concentración muy significativa de este preservante.

EL Centro de
Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta,  después de afirmar que no se
ha establecido relación incuestionable entre autismo y timerosal, 
adjunta la   información  siguiente: “Desde 2001, ninguna vacuna nueva
aprobada por la FDA para uso en niños contiene timerosal como
preservante, y todas las vacunas recomendadas por el CDC para menores
de 6 años, son libres de timerosal o tienen trazas, excepto algunas
vacunas de influenza.”

La vacuna aprobada para Novartis en los Estados
Unidos no contiene escualeno (derivado del tiburón). ¿Cuál es la
composición exacta y completa de las vacunas que pretenden utilizar en
Costa Rica?


7.

 La normativa jurídica
fundamental para estas circunstancias está contemplada en los artículos
1, 4, 10, y 22 de la Ley General de Salud – que incluyen el derecho a
estar oportuna y adecuadamente informado
–  y en el artículo 16 de la
Ley General de Administración Pública.

Más específicamente para el caso
de las vacunas, la Ley N° 8111 establece las funciones de la Comisión
Nacional de Vacunas, entre ellas – artículo 6– la de formular los
lineamientos políticos y estratégicos generales sobre vacunación, y
aprobar las normas de vacunación.

Preguntamos: ¿Se está reuniendo esa
Comisión de cara a este plan de vacunación masiva? ¿Ha elaborado ya los
lineamientos políticos y estratégicos? ¿Dónde  están las normas de
inmunización que ha aprobado o dictado, estableciendo las competencias
y responsabilidades correspondientes, ahora y en el pasado?


8.

Al ser la eventual vacunación en
Costa Rica efectuada por el Ministerio de Salud y la CCSS, no se tendrá
acceso al instructivo anexo al producto que se inocula, existente
cuando el medicamento se expende comercialmente. Eso reduce la
información al ciudadano y hace mandatorio que se compense, por  parte
de las autoridades públicas, la ausencia de  conocimiento sobre los
riesgos del producto.

Como ejemplo, la vacuna inyectable aprobada para
Novartis en los Estados Unidos, para ser usada en ese país, autorizada
por las autoridades norteamericanas a pesar de que no existen estudios
clínicos ni de seguridad y eficacia para ese producto, contiene un
instructivo que señala en lo que interesa:

“8.1 Embarazo. Categoría
C. No se han hecho estudios de reproducción en animales con Vacuna
Monovalente de Influenza A (H1N1)2009 o Fluvirin. Tampoco se sabe si
esta vacuna o el Fluvirin puede causar daño fetal cuando se administra
a una mujer embarazada, o puede afectar la capacidad reproductiva.”
“13.1.
Ni el Fluvirin ni la Vacuna Monovalente A (H1N1)2009 se han evaluado
para carcinogénesis, potencial mutagénico o afectación de la
fertilidad.”
“14. La Vacuna Monovalente para Influenza A (H1N1)2009 sólo debe usarse para personas de 4 años o más.”


Es para el Colegio de Médicos y
Cirujanos de Costa Rica un deber ineludible, indelegable e
impostergable pronunciarse oportunamente sobre lo aquí dicho, de cara a
una dudosa emergencia nacional y en relación a medidas que podrían
afectar significativamente la salud de una gran proporción de la
población costarricense
, y comprometer  innecesariamente una buena
parte de los escasos recursos destinados a la salud pública.

Sugerimos
además un foro abierto al público, adecuadamente publicitado, para
debatir el tema.


cc.
Dra. María Luisa Ávila
Ministra de Salud
Msc. Rocío Aguilar Montoya
Contraloría General de la República
Msc. Eduardo Doryan Garrón
Presidente Ejecutivo, Caja Costarricense de Seguro Social
Msc. Mario Víquez,
Presidente Ejecutivo, Patronato Nacional de la Infancia
Lic. Daniel Soley Gutiérrez
Defensor Adjunto, Defensoría de los Habitantes de la República
Lic. Alejandra Mora, Defensoría de la Mujer
Lic. Fabián Trejos Cascante, Gerente General.
Asociación Gerontológica Nacional

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