Compartiendo nuevamente un maravilloso poema
desde
http://escritoconsentido.blogspot.com

Gracias Pacogor!

Miro mis manos,
que a veces parecen tristes,
como una canción de desamor
o incluso endurecidas
como el rostro de un niño hambriento.
Manos hechas
para soportar la inclemencia
de una vida cargada de mentiras.
Pero también han sabido acariciar,
ágiles como gacelas,
pródigas cual ubres llenas de leche,
intrépidas bajo su capa de piel,
repartiendo ternura y afecto.

Miro mis manos,
que aprendieron a valorar su suerte,
porque saben de otras
que no pueden saciar su hambre,
que nunca ven frutos en la mesa,
que viven adormecidas y aturdidas,
atiborradas con los callos de su miseria,
soportando noches sin esperanza,
sin poder acabar jamás con la injusticia
que se ven obligadas a soportar cada jornada.

Miro mis manos,
que recuerdan la sinuosa senda de las tuyas,
el compás de tus dedos recorriendo
el camino de lo eterno,
que finalizaba gozosamente en mi costado.
Con ellas evoco el calor de tu tacto,
trayendo el sol a mis inviernos,
acariciando en silencio
el trigo dorado del pecado.

Miro mis manos,
cuando escriben un poema
afirmando seguir en la brecha,
abriéndole siempre puertas a la vida,
sumergiéndose en las profundidades del alma,
conjugando los verbos del amor,
encendiendo luces de esperanza
para un mundo mejor,
hecho a la medida de todas las manos.

Publicado por Pacogor  en http://escritoconsentido.blogspot.com

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